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viernes, 24 de agosto de 2012

“EL LLANERO SOLITARIO”

“EL LLANERO SOLITARIO”
De Fernando Gómez para “La caja lista”


Las aventuras de un justiciero que recorre el oeste manteniendo el anonimato tras un antifaz negro nos hacían permanecer sentados frente al televisor, sin pestañear. Eran los años en que la televisión llenaba nuestras vidas haciéndonos olvidar nuestras frustraciones de unos sueños que jamás llegaban a realizarse.


El Llanero Solitario nació en 1933 como un serial radiofónico que se podía escuchar en todo Estados Unidos. La audiencia llegó a ser tan importante que los productores decidieron dar el salto a televisión en 1949 grabándose 221 episodios de 23 minutos cada uno con un éxito que superó el alcanzado en radio.


El antecedente radiofónico estaba patente en la serie de televisión por eso no extrañaba que una voz en off narrase situaciones que nos informaban sobre los peligros a los que debería enfrentarse el protagonista.

El Llanero Solitario era un Ranger de Texas, único superviviente del ataque de la desalmada pandilla de Butch Cavendish. Curado por un indio llamado Jay Silverheels, Tonto en la traducción para España, Reid juró ayudar a cumplir la justicia portando un antifaz negro que ocultaba parte de su rostro. Máscara que no se supo nunca bien porqué la usaba dado que no era un fuera de la ley y no tenía motivos para andar de incógnito. Sus armas eran unos revólveres que disparaban balas de plata y que tenían la particularidad de herir pero nunca matar. A lomos de su fiel caballo Silver, El llanero solitario era temido por los forajidos que al final del episodio recibían el tan merecido y esperado castigo que reclamaba la audiencia.

Por regla general el dúo acampaba en las afueras de la ciudad, pues eran continuamente confundidos por bandidos a causa de la dichosa máscara de la que El  Llanero no se desprendía jamás. Para dar cierta coherencia al guión era común que Tonto marchase a la ciudad haciéndose pasar por un piel roja sin oficio ni beneficio y allí oía por casualidad los planes de los villanos de turno que sorprendentemente los contaban sin miramientos en voz alta.

Peleas, tiroteos, persecuciones y toda suerte de aventuras conformaban unas historias sin otra pretensión que entretener a una audiencia y que convirtieron a El llanero solitario en una serie de inmenso éxito. El “Hi-yo Silver” con que azuzaba a su caballo pasó a ser una frase de culto repetida en todos los rincones del planeta por chiquillos que emulaban sus hazañas.

Mención aparte merecen los actores que dieron vida a los protagonistas. El Llanero Solitario estaba interpretado por Clayton Moore quien después de intervenir en unos irregulares filmes de acción consiguió con el papel de justiciero enmascarado una popularidad a nivel mundial.   En 1952 cuando el serial andaba por su cuarta temporada una disputa salarial determinó que Moore fuese despedido y se recurriese a John Hart para reemplazarlo. Hart no contaba con el magnetismo de Moore y después de 26 episodios decidieron rescindirle el contrato, situación que obligó a los productores a la necesidad de recurrir de nuevo a Moore aceptando sus condiciones económicas.

Al finalizar la serie en 1957 el actor se dedicó a presentar todo tipo de eventos, así podía vérsele en convenciones, circos, concursos de belleza, espectáculos todos ellos en los que aparecía oculto tras la famosa mascara de El Llanero Solitario; ese fue su modo de vida durante veinte años hasta que la compañía propietaria de los derechos del personaje, Wrather Corporation, en 1975, inició un juicio para suspender esas presentaciones que consideraban ridículas y que hacían muy poco bien al personaje. El motivo era que planeaban producir una gran película acerca del personaje y no querían que la imagen del popular héroe fuera confundida con la del viejo actor que con más de 60 años se paseaba por todo el país desenfundando el revolver allí donde pagaran su presencia. Como resultado Moore perdió el juicio prohibiéndosele utilizar en sus presentaciones el antifaz negro y publicitarse como El llanero solitario.

El filme en el que Wrather Corporation había puesto tantas esperanzas de revitalizar el héroe fue estrenado en 1981 y pasó sin pena ni gloria siendo un auténtico fracaso. Eso dio fuerzas a Clayton Moore para apelar la anterior sentencia y en 1984 consiguió ganar el juicio y volver a colocarse la máscara que ya era parte de su personalidad.

Muestra de la simbiosis de Clayton Moore y El llanero solitario es que es el único actor que figura en el paseo de las estrellas de Hollywood con su nombre y con el de su personaje de ficción impresos en el suelo.

El indio Tonto fue el otro gran descubrimiento. Interpretado por Harold Smith lo más destacado de su carrera era haber interpretado a uno de los villanos en la película Cayo Largo junto a Humphrey Bogart. Con su papel de Jay Silverheels, el indio Tonto,  adquirió celebridad mundial y al término de la serie se dedicó como Clayton Moore a presentaciones comerciales. Gracias a esta fama pudo convertirse en un abanderado de los intereses de los indios para mejorar el status de esa raza en la televisión. Atado a su papel  en 1971 el actor cambió su nombre original de Harold Smith por el artístico que le había dado fama Jay Silverheels, otra muestra más de cómo esa serie de televisión afectó la vida de sus protagonistas.

Ha pasado más de medio siglo desde que terminaron las andanzas de ese llanero solitario y aún ahora cuando se escucha la música que daba comienzo a cada capítulo uno siente la tentación de colocarse un antifaz y salir a la caza de todos esos forajidos que nos rodean y darles su merecido escarmiento.
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Texto: Fernando Gómez



Fernando Gómez es autor de las novelas:
“El misterio de la Calle Poniente”, “Cero negativo”, “El Vampiro de Cartagena”
y “El esplendor de la mentira” de Huerga y Fierro Editores